Enero 2024

 


Tengo 26 años, llevo un mes viviendo en Ödos y hace sólo una semana estuve a punto de marcharme. Estaba en la estación de autobuses, había avisado a mi contacto en Francia de que ya estaba en camino, pero no podía parar de pensar en lo que me habían explicado las trabajadoras del centro, en que me asegurase bien de con quién iba, qué iba a hacer, y de que aquí podía tomarme el tiempo necesario para tomar las decisiones. Eran las once de la noche, llamé aquí y les dije que quería volver. Fueron a recogerme y volvimos como si no hubiese pasado nada.


La mujer de París con la que hablo me dice que cuando llegue tendré trabajo y casa. Pero no tengo papeles, ¿cómo los voy a conseguir? Aquí me han explicado que, vaya donde vaya, tengo que empadronarme para protegerme, para existir oficialmente. Y, también, que si me voy y no me va bien, siempre puedo volver.

 

Sé que por todo lo que he vivido puedo pedir la protección internacional, pero me lo estoy pensando. En la región anglófona de Camerún, hay combates entre el Ejército y los ambazonianos que quieren la independencia de su región. Pero a mí esa violencia no me afectó porque yo vivo en la zona francófona. Lo que sí sufrí es mucho por ser mujer.

 

Mi padre murió cuando era pequeña y mi tío me obligó a casarme con un hombre al que yo ni siquiera conocía. Cuando me llevó a su casa, me encerró, no me dejaba salir, abusaba de mí. Pero yo no me resigné. Intenté escapar varias veces. La primera vez me encontró y me pegó mucho. Ni siquiera intenté denunciarle porque en mi país si las mujeres acudimos a las autoridades, nos dicen que nos volvamos a nuestras casas, que los problemas de pareja se gestionan dentro de la familia.

 

Así que volví a escaparme y aquí estoy. Fue mi madre la que me contactó en secreto con un grupo de hombres que me recogieron una noche y me llevaron a un lugar en medio del bosque. Esperamos durante días a que fuésemos un grupo muy grande y entonces comenzó el viaje. Primero, nos llevaron a Nigeria, después a Níger, Argelia, Marruecos… Y, entonces, llegó el viaje en barco.Cuando vimos el barco de Salvamento no sentí nada. No me quedaban fuerzas. Llevaba un día sin beber nada. Ni siquiera podía darle las gracias a Dios en voz alta por haber sobrevivido. Pensaba que moriríamos. Me siento muy orgullosa de haberlo logrado porque sé que muchas personas no lo han conseguido.

 

Ahora estoy muy confundida. No soy capaz de imaginar mi futuro. Solo quiero tener una vida tranquila, retomar mis estudios, conseguir un trabajo, alcanzar una estabilidad.


La mujer de Francia no para de llamarme desde que no me subí al autobús. No le cojo el teléfono. No sé qué voy a hacer. Por ahora, me quedaré un tiempo en Ödos, decidiendo qué quiero hacer con mi vida, pensando.    

 

El tiempo

Algo que jamás han tenido muchas de las mujeres que llegan al centro Ödos es tiempo para ellas, para reflexionar sobre lo que quieren, lo que necesitan, lo que desean y, también, lo que les gustaría dejar atrás. Y ese tiempo, precisamente, es una de las cuestiones que, a menudo, más valoran porque, por primera vez, sienten que tienen el derecho y la posibilidad de decidir sobre sus vidas.

 

Cuando has tenido que huir de tu tierra para buscar derechos y oportunidades, y cuando para ello has tenido que afrontar toda clase de amenazas y violencias, que te brinden el tiempo y el espacio para decidir los siguientes pasos es la forma más transformadora de que te digan que tu vida es valiosa, que merece la pena. Y frente a tanto desprecio, maltrato e impunidad, ese reconocimiento de la valía y la dignidad de todo ser humano, es una potente vía de justicia y reparación. El tiempo es reconocimiento del sufrimiento y acompañamiento en la recuperación.

 

 

 

 


“Hazte visible”

“Ser invisible puede ser bueno durante el viaje para sobrevivir y llegar a tu destino, pero una vez que estás en Europa es contraproducente. Eso es lo que les decimos: que se hagan visibles para que estén menos desprotegidas”, explica Teresa Girón, directora del centro Ödos, un programa destinado a acompañar la movilidad humana con enfoque de género y de infancia.

 

 

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El Programa Ödos es una iniciativa innovadora en España dirigida a proteger a estas mujeres, niños y niñas en situación de especial vulnerabilidad.
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