Abril 2022

mirada patricia rodríguez

 

Comencé a trabajar en Ödos en marzo de 2018, cuando se creó el proyecto, como educadora. Ahora soy psicóloga y trabajar con estas mujeres me ha transformado personal y profesionalmente. Antes las veía como tanta otra gente, como las pobrecitas que venían porque no tienen para comer. Ahora las veo como lo que son: mujeres con un enorme coraje, con la determinación necesaria para migrar en busca de derechos y para impedir que sus criaturas sufran las violencias que ellas han vivido. Para, en definitiva, ofrecerles unas vidas con oportunidades.

 

En Ödos nos esforzamos para que durante las semanas o los meses que permanezcan en el centro, encuentren un espacio de seguridad y tranquilidad donde se puedan restablecer tanto física como emocionalmente. Y, también, para que interioricen que lo más importante para protegerse, una vez que están en Europa, es que se hagan visibles. Porque llevan meses o, incluso, años en un viaje migratorio en el que la supervivencia dependía de su invisibilidad, de que pasaran desapercibidas. Ahora es lo contrario, tienen que saber que allá donde se establezcan, deben empadronarse ellas y sus hijos. Si yo fuese a sus países, serían ellas las que me podrían dar estas claves porque son quienes conocen el contexto. Como están aquí, se las damos nosotras. Pero son ellas las que nos enseñan cada día lecciones de vida con su fortaleza y su determinación para afrontar los problemas.

 

Muchas de estas mujeres están huyendo de la violencia machista ejercida por sus maridos, de matrimonios forzosos o para proteger a sus hijas de la mutilación genital femenina. Pese a que ellas la sufrieron de pequeña, siguen recordando con todo detalle los gritos, el dolor, el miedo.

 

El daño que deja la violencia de género les provoca problemas para dormir, para concentrarse. Por eso, las acompañamos para que fortalezcan su autoestima y que se pongan ellas por delante, como primera persona, para que no repitan los mismos patrones en las siguientes relaciones. Pero ese es un proceso a largo plazo en el que nosotras, en las semanas o meses que están con nosotras, solo podemos darles algunas herramientas.

 

patricia rodríguez

 

En el caso de los niños y niñas que, en muchos casos, han sufrido un proceso migratorio muy violento, tienen mucho miedo al abandono. En ocasiones, sus madres han tenido que dejarles al cuidado de otras personas mientras trabajaban para conseguir el dinero con el que seguir el viaje. Así que en los primeros días que están en el centro, si llegan del colegio y no las ven o, incluso cuando nosotras, la trabajadoras de Ödos, nos despedimos para irnos a nuestras casas, se ponen muy nerviosos. Nos dicen cosas como “Tú no me quieres porque te vas”. Por eso, les enseñamos que aunque no veas a una persona no significa que no esté y que no se preocupe por su bienestar.

 

También abordamos con ellos la educación afectivo-sexual para que aprendan a detectar conductas inapropiadas. Un niño o una niña que ha sufrido abusos no sabe distinguir qué es normal porque a la persona responsable no le ha pasado nada. Así que a través de recursos como el cuento Ni un besito a la fuerza les enseñamos a distinguir entre los besos que quieren recibir y los que no.

 

Cuando escucho todo esos discursos de odio que hay contra las personas migrantes pienso que solo son posibles porque se sostienen en el desconocimiento. Si conocieran a cada una de estas personas no se atreverían a hablar de ellas a la ligera.

 

Hay un niño en el centro que ha pasado por situaciones de muchísima violencia y al que le gusta mucho jugar con armas. Un día, le pregunté por qué jugaba con ellas si sabía que no eran buenas. Me respondió: “Lo sé, pero si no son buenas ¿porque las producen?”.
Me marcó mucho su respuesta porque los adultos damos por sentadas muchas cosas y no paramos de contradecirnos. Cada mujer y cada niño y niña de los que conozco en Ödos me enseñan a diario, no solo sobre ellos sino, especialmente, sobre mí misma.


 

 


“Hazte visible”

“Ser invisible puede ser bueno durante el viaje para sobrevivir y llegar a tu destino, pero una vez que estás en Europa es contraproducente. Eso es lo que les decimos: que se hagan visibles para que estén menos desprotegidas”, explica Teresa Girón, directora del centro Ödos, un programa destinado a acompañar la movilidad humana con enfoque de género y de infancia.

 

El Programa Ödos es una iniciativa piloto en España dirigida a proteger a estas mujeres, niños y niñas en situación de especial vulnerabilidad.
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